Bernardo Torres Morales
Chilpancingo, Gro., 21 de diciembre (PlanB). – El tradicional Paseo del Pendón en Chilpancingo se llevó a cabo este domingo bajo un fuerte operativo de seguridad, encabezado por los titulares del Poder Ejecutivo y Legislativo, y el gobierno municipal.
A diferencia de otros años, esta vez no se observó la venta indiscriminada de alcohol, tras las prohibiciones del gobierno y las amenazas del crimen organizado.


Como cada año, el domingo previo al 24 de diciembre los barrios de Chilpancingo salen a caminar por las calles, acompañados de sus respectivas danzas y al frente del contingente el pendón que anuncia que este año habrá feria en la capital de Guerrero.
Los vecinos de esta ciudad desde un día antes salen a apartar lugares, en los más de 5 kilómetros que recorre este desfile de danzas y algarabía, para tener una buena vista de la festividad. En los últimos años esos apartados también servían para instalar carpas en las que se vendía bebidas alcohólicas lo que derivaba en que la ciudad se convirtiera en la cantina más grande del mundo, este año la autoridad prohibió todos los apartados de espacio y la venta de alcohol.


De acuerdo con las autoridades del municipio de Chilpancingo, este año se tenían confirmadas al menos 70 danzas locales además de la participación de otros 10 municipios que traería sus respectivos contingentes.
Tradicionalmente previo a la realización del Paseo del Pendón en Chilpancingo se elige a quién será la Señorita Flor de Nochebuena mediante un concurso en el que se consideran aspectos de belleza y cultura para designar la imagen de la Feria, sin embargo, por la misma situación de inseguridad este año el concurso fue cancelado.


La autoridad había anunciado que se elegirían una señorita por cada uno de los cinco barrios de Chilpancingo y se realizaría una presentación conjunta como embajadoras de la Feria pero tampoco eso se realizó.
Al finalizar el recorrido de las danzas se realizó el tradicional Porrazo de Tigre con ceremonia prehispánica en la que actualmente los representantes de cada barrio vestido con atuendo de jaguar se enfrentan en una especie de lucha grecorromana en la que se busca derribar al oponente y el ganador se convierte en El guardián, por un año, de la cultura y tradición de Chilpancingo.