Bernardo Torres Morales
Puerto del Bálsamo, Coyuca de Catalán, Gro.-, 19 de abril (PlanB).- Productores de mezcal artesanal en la Sierra del Estado de Guerrero sobreviven el día a día en riesgo de que esta sea su última producción, precios bajos, coyotaje, inseguridad y abandono gubernamental los tienen contra las cuerdas.
Los productores que se reunieron en el Puerto del Bálsamo, del Municipio de Coyuca de Catalán refirieron que llevan años abandonados por los tres niveles de gobierno, sin créditos, subsidios y sin buscando mercado para sus productos.
Caminos y carreteras en pésimas condiciones en sus comunidades, complican a aún más la producción del mezcal «pues los gobiernos solo se ocupan del turismo, atienden nomás los destinos de playas», lamentan.
Mientras ellos, en los pueblos, dice don Agustín Coria Granados, productor con más de 60 años de experiencia mendigan por vender un litro de mezcal durante todo el año «aunque sea barato».
En su caso produce alrededor de dos mil litros cada año, pero lo vende poco a poco, los grandes compradores ya no suben a la sierra «ya saben, por la situación que hay en estos lugares», lo cual ya no resulta redituable.
Han enfrentado la falta de apoyo, asesoría y capacitación para registrar sus marcas, por lo que quedan a expensas de los acaparadores o coyotes, que les compran el litro en apenas 300 pesos y que ya en la mesa de un restaurante cuesta hasta más de 10 mil pesos.
En las vinatas de Puerto del Bálsamo, aún se fermenta el maguey en sacos de cuero de animales, se coce la piña con leña de encino y se corta la planta a sus más de siete años de edad, como lo exige un buen mezcal.
Sin embargo la sobreproducción en otras zonas del Estado, con maguey de mala calidad, procesos industrializados que dan como resultado un producto barato, pero de mala calidad, los ha puesto en desventaja también, sin ninguna autoridad que supervise y regule las producciones.
Don Hilario Villanueva Gaona, otro productor que nació y creció bajo esta esta tradición que heredará a sus hijos, se quejó del abandono gubernamental, del nulo interés por los pueblos de nuestros representantes populares en las cámaras de diputados y senadores.
«Llegan a sus puestos de gobierno y después no hacen nada, ni lo poquito que pudieran hacer desde sus sillas quieren hacer», reprochó.
De esta actividad, en la zona mezcalera de Coyuca de Catalán, dependen cientos de familias, cada año invierten alrededor de 100 mil pesos para la producción de dos mil litros, en peones, alimentación y vigilar todo el proceso las 24 horas del día.
Viven, comen y duermen por semanas en la vinata, su tiempo y esfuerzo se centra en la esperanza de una buena producción y una buena venta, quizá la última si las condiciones no mejoran.
Alzan la voz ahora, a tiempo para que la gobernadora, Evelyn Salgado Pineda y la presidente de la República, Claudia Sheinbaum Pardo volteen a ver a la zona mezcalera que ha puesto en alto el nombre del país, donde se produce el mejor mezcal.
No han perdido la esperanza de que ambas gobernantes cumplan su promesa y hagan justicia social a las comunidades de la Sierra tan abandonadas como la Montaña y tan golpeadas por la marginación y la violencia.