Convoca Diócesis Chilpancingo-Chilapa a colecta para desplazados por violencia

Jesús Saavedra

Chilpancingo, Gro., 14 de mayo (PlanB).- El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, lanzó una convocatoria a los feligreses católicos para la donación de ayuda humanitaria en alimentos y ropa para las familias que sufrieron de violencia en el corredor indígena nahua de Chilapa hacia Hueycantenango y que se desplazaron.

Los ataques, que se iniciaron el jueves de la semana pasada en Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, provocaron el desplazamiento forzado de decenas de familias y posteriormente afectó también a la comunidad de Alcozocán, todas comunidades nahuas del municipio de Chilapa.

El gobierno federal afirma que ya «tomó el control» de la zona y que se dará seguridad y atención a las familias afectadas.

Las autoridades eclesiásticas de esta diócesis pastoral, lanzaron la convocatoria a sus feligreses «En el transcurso de los últimos años, varias de las comunidades filiales de la Parroquia de la Candelaria en Atzacoaloya, Guerrero, se han visto necesitadas de nuestra solidaridad cristiana, por lo que les exhorto a que desde ahora podamos realizar ayuda humanitaria en alimentos y ropa, desde las Cáritas Parroquiales, y una vez que se haya recibido lo pertinente desde cada Parroquia hacerlo llegar con el responsable de Cáritas en cada Decanato, para que éste pueda hacer llegar la ayuda humanitaria a la administración de la mencionada Parroquia, el señor cura Arístides Iglesias Jijón».

La comunidad nahua de Atzacualoya, del municipio de Chilapa, se ubica al inicio de ese corredor de comunidades afectadas por la violencia desde hace una década y en la parroquia en mención, el sacerdote Arístides Iglesias, Jijón realizó oraciones con feligreses para que se acabaran los ataques en esa zona en conflicto.

El obispo, González Hernández pidió la Cárita Diocesana «permanezca atenta para atender los comunicados y envíos de ayuda humanitaria que podrán ser remitidos desde Cáritas Nacional. La misión de la Cáritas Parroquial nos invita a reconocer a Cristo Vivo en el hermano que sufre, en las familias dolientes, en quien necesita no sólo ayuda material, sino también cercanía, escucha y consuelo. En esta actividad de ofrecimiento de ayuda humanitaria se fortalece nuestra vocación como discípulos, llamados a construir el tejido social y a ser testimonio de un amor que transforma la indiferencia en solidaridad».

Pidió una oración especial para que “nuestra santísima Madre María, en su Inmaculado Corazón, y nuestros mártires San David Uribe y San Margarito Flores sigan intercediendo por nuestras localidades guerrerenses.

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