Jesús Saavedra
Tlapa, Gro., 01 de diciembre (PlanB). – Centenares de feligreses recibieron, despidieron y atestiguaron la colocación de las cenizas del primer obispo de la diócesis de Tlapa, Alejo Zavala Castro, de quien se dijo “llevó la palabra de Dios hasta el último rincón de esta región pluricultural”.
Este lunes la urna funeraria que transportaba las cenizas de Zavala Castro llegó a esta ciudad de la Montaña alta y centenares de feligreses las acompañaron en una procesión hasta la catedral de San Agustín en el centro de la localidad.
Las cenizas llegaron acompañadas por el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González y el obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández; antes, la urna funeraria recorrió la ciudad de Taxco, Iguala, Chilpancingo, Chilapa y finalmente llegó a Tlapa.
La urna funeraria fue colocada en la batea de una camioneta en donde fue colocada una enorme fotografía de Alejo Zavala Castro, adornada con flores e iba sostenida por dos sacerdotes de la región de la Montaña; en esta procesión participaron centenares de feligreses, sacerdotes, seminaristas y al menos dos bandas de viento.
En el trayecto recordaron que Zavala Castro fue el encargado de recaudar fondos para la restauración de la catedral de San Agustín y de la creación del Seminario Tonanzin-Guadalupe.
Zavala Castro fue designado por el Papa Juan Pablo II como el primer obispo de la diócesis de Tlapa, llegó en marzo de 1992 y estuvo en la Montaña hasta el 2005, cuando fue designado obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, donde estuvo en el cargo hasta el 2015 cuando por ministerio canónico tuvo que pasar a retiro tras cumplir 75 años de edad y fue nombrado obispo emérito.
Alejo Zavala falleció el pasado 2 de noviembre en Morelia, Michoacán, y por decisión personal pidió ser incinerado, que sus cenizas fueran trasladadas a Guerrero y que reposaran en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, que se ubica al interior de la catedral de San Agustín.
Abajo del altar principal dedicado al Señor del Nicho se colocó una fotografía de Alejo Zavala Castro, el atuendo que utilizó como obispo y un pequeño nicho en donde reposó la urna funeraria con sus cenizas.
En la misa estuvieron presentes el obispo de Tlapa, Dagoberto Sosa Arriaga; el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González; el obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, pero fue oficiada por el arzobispo de Tulancingo, Oscar Roberto Domínguez Coutolenc, quien hizo una reseña de su labor pastoral del primer “pastor de esta querida diócesis de Tlapa”.
En la ceremonia participó el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, quien resaltó que Alejo Zavala Castro encabezó una diócesis pluricultural “y reconoció el rostro indígena con un pastor de la Montaña, las comunidades tienen el recuerdo vivo de un obispo que caminó a su lado, con una fe a toda prueba, amoroso, sensible, entregado, siempre pensando cómo diseminar la semilla de la buena nueva en lo más recóndito de la Montaña”.
Al concluir la misa la urna funeraria fue depositada en una cripta bajo el altar principal de la capilla de Nuestra Señora del Carmen “sonriendo pasó entre nosotros haciendo el bien, ahora ante Dios padre lo encargamos a su misericordia y él nos tiene en su intercesión” indicó el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González.