No somos una bendición ni un castigo: La verdad detrás de los mitos sobre la discapacidad

Una sociedad que construye su visión sobre la discapacidad a partir de tabúes y prejuicios no es inclusiva. Es una sociedad que decide a quién le da valor y a quién no.

Por Miguel Ángel Millán*

* Miguel Ángel Millán es interventor educativo con discapacidad y asesor en tecnología adaptada.


Cuando se habla de discapacidad, lo primero que aflora en muchas personas no son datos, ni historias reales, ni experiencias compartidas. Lo que aparece es una nube de estereotipos, prejuicios y falsas ideas que han sido repetidas generación tras generación. Ideas que, lejos de sensibilizar, nos limitan. Y que, aunque no lo parezca, pesan más que la propia discapacidad.

Uno de los mitos más comunes es creer que las personas con discapacidad somos una carga. Que dependemos absolutamente de alguien más, que no podemos aportar nada, que sólo estamos aquí para recibir. Esta idea ignora por completo la diversidad de habilidades, talentos y formas de vida que existen en nuestras comunidades. Pero sobre todo, borra la posibilidad de vernos como sujetos productivos, pensantes y capaces de transformar realidades.

En México, por ejemplo, más de 6 millones de personas viven con alguna discapacidad. Muchas de ellas trabajan, estudian, cuidan de sus familias y hacen activismo. Pero como gran parte de ese trabajo no es remunerado o no encaja en lo que el sistema económico valora, se vuelve invisible. El trabajo que hacemos es visto como solidario, digno de aplausos, pero pocas veces digno de sueldo.

Otro mito persistente es la infantilización: se nos ve como eternos niños. No importa si tenemos 30, 40 o 70 años. La imagen que muchos proyectan sobre nosotros está cargada de ternura forzada y paternalismo. Y eso es peligrosísimo, porque se nos quita autoridad, poder de decisión y capacidad de autonomía. Esta visión también se conecta con uno de los temas más silenciados: la sexualidad.

Parece que hablar de deseo en personas con discapacidad es algo incómodo, incluso ofensivo. Pero la realidad es que tenemos deseos, nos enamoramos, sentimos atracción, tenemos fantasías, relaciones y vida sexual activa. Negar esta parte fundamental de nuestra humanidad es otro tipo de violencia.

La lista de mitos no para ahí. Hay quienes creen que todas las discapacidades son visibles, o que siempre implican una enfermedad. Otros piensan que estamos aquí para inspirar, como si simplemente levantarnos de la cama fuera un acto heroico. Se piensa que no podemos estudiar, trabajar, salir de fiesta o tomar nuestras propias decisiones. Que no tenemos derecho a enojarnos, a exigir, a protestar. Que si recibimos una silla de ruedas o una beca, ya no podemos pedir nada más.

Y en esa misma línea, se cree que no podemos ser líderes, representantes o agentes de cambio. Como si nuestras voces sólo fueran válidas cuando agradecen, no cuando cuestionan. Como si nuestra existencia necesitara aprobación constante, pero no pudiera incomodar o exigir justicia.

Es necesario comenzar a derrumbar estos mitos. Entender que una persona con discapacidad no es menos humana, ni más pura, ni más frágil. Que no necesitamos ser vistos como héroes ni mártires. Necesitamos ser vistos como personas. Complejas, diversas, con fortalezas y debilidades, con aciertos y errores, con deseos y proyectos.

Una sociedad que construye su visión sobre la discapacidad a partir de tabúes y prejuicios no es inclusiva. Es una sociedad que decide a quién le da valor y a quién no. A quién le otorga derechos y a quién sólo le da caridad. Y mientras estos mitos sigan vivos, la inclusión será una palabra bonita en discursos oficiales, pero vacía en la realidad.

Por eso es urgente cuestionar lo que creemos saber. Escuchar más, preguntar sin miedo, informarnos. Y sobre todo, dejar de ver a la discapacidad como algo que está afuera, que le pasa a otros. Porque todos, en algún momento de la vida, podemos formar parte de esta comunidad.

Síguenos en redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
Twitter
Instagram