Bernardo Torres Morales
Chilpancingo, Gro., 25 de febrero (PlanB).- A casi un mes de la desaparición de Raquel Martinez Lázaro, estudiante de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), no hay ningún indicio sobre su paradero, mientras su madre Celia Martinez Lázaro continúa su solitaria búsqueda.
Hasta ahora después de varias visitas a la Fiscalía General del Estado (FGE),
No hay información nueva más que lo que le dijeron la primera semana cuando desapareció
Dijo que la Fiscalía solo tiene las coordenadas de la última conexión de su teléfono, que se obtuvo gracias a las sábanas de llamadas, pero no hubo un análisis de contexto, por lo que no les daría el paradero actual de su hija.
Sin embargo esta por cumplirse un mes el próximo 27 de febrero, por lo pasado este tiempo esas pruebas quedarían descontinuadas.
«Y se trata solo del rastreo del teléfono, no de mi hija, por lo que no sería una información real, no hay información de sus compañeros, de sus amigos, quizá por miedo y por la situación actual», indicó.
Explicó que acude dos veces por semana a la Fiscalía, pero hay demasiadas carpetas de investigación, poco personal, además de la falta de preparación de quienes están llevando los casos.
«No tienen las herramientas, y eso hace que los casos se vayan archivando, como esperando que alguien se canse y deje de acudir para buscar a sus familiares y se les olvide», lamentó.
Envió un mensaje tanto a su hija como a quien esté con ella que no va a dejar de buscar, que su búsqueda no será de un día o dos días, sino hasta encontrarla, «uno como padre quisiera encontrarla de inmediato».
En esta búsqueda, indicó que cuenta con el apoyo de toda su familia, de amigos y de su comunidad que le apoyan para pagar sus pasajes a Chilpancingo que son muy contínuos.
Calificó a su hija como una joven tranquila, que creció bajo un techo cristiano, creció con su abuela, casi no salía y mucho menos en la noche, y la comunidad sabe de esto.
Su hijo, abundó se le complicaba hacer amigos, padecía depresión debido a los ataques de epilepsia que padece, crisis de pánico, y bajas en su autoestima.
Es preocupante insistió, que a casi un mes no se haya comunicado con nadie, con sus amigos, con su abuela o sus tías, o quien más confianza tenga, para informar donde se encuentra, por lo que crece el temor que haya sido víctima de un delito.
Finalmente extendió el llamado a quienes sepan sobre su paradero, o quien la tenga por la fuerza, necesita medicinas y su salud podría estar en grave riesgo.
