Futuro incierto para desplazados por violencia en Chilapa, decenas de viviendas fueron reducidas a cenizas

Bernardo Torres Morales

Alcozacán, Gro., 13 de mayo (PlanB).- El futuro de los desplazados de las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuehutepec, Municipio de Chilapa es completamente incierto después de que sus viviendas fueran incendiados y reducidas a cenizas durante los ataques de grupo armado.

Son alrededor de 150 personas que se encuentran refugiadas en la localidad de Alcozacán que llegaron el lunes 11 de Mayo, pero donde también fueron atacados con explosivos lanzados desde drones.

Los ataques empezaron el día 06, ataques de armas de grueso calibre, explosivos lanzados de drones a la comunidad de Tula, de donde huyeron alrededor de 60 personas alrededor de las 10 de la noche.

Trataron de refugiarse en el poblado vecino de Xicotlán, donde horas después también fueron atacados y junto con pobladores de esa localidad tuvieron que desplazarse hacia Alcozacán.

Los explosivos provocaron el incendio de decenas de viviendas en las dos comunidades, que quedaron reducidas a cenizas, ataques que más tarde se extendieron al poblado de Acahuehutepec y Alcozacán, donde cortaron la electricidad.

Además se registraron incendios forestales debido a los ataques armados que consumieron cientos de hectáreas de bosque de pino y cosechas de maíz.

En las tres comunidades las casas quemadas aún humean, hay animales muertos, otros fueron abandonados en el encierro o deambulan en el monte, solo se escucha el canto de los gallos y el ladrido de los perros.

Junto con las viviendas fueron quemadas todas las pertenencias y bodegas de maíz, enseres domésticos, sin que los desplazados tengan a donde retornar, en caso de que se les garantizara la seguridad.

Este miércoles se desplegó un fuerte dispositivo de seguridad en la región, por la visita que realizaron la Secretaria de Gobernación Federal, Rosa Icela Rodriguez Velázquez y la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda.

Adultos mayores y enfermos crónicos en el desamparo

Hoy, la señora Reyna, con más de 80 años de edad, con los pies hinchados después de caminar más de dos horas por el monte, no tiene a donde ir.

«Estaba preparando la cena, cuando empezó el fuego, salimos corriendo hacia el monte, ya ni cenamos, no pudimos agarrar ni ropa, solo lo que llevávamos puesto», narró.

Ya le informaron que su vivienda fue quemada, no tiene familiares ni en Tula, ni en Alcozacán, por lo que ahora depende de lo que el Gobierno les pueda ofrecer como alternativa.

Hoy durante la visita de funcionarios federales y estatales, no hubo ninguna respuesta o solución al problema de inseguridad, que será hasta la próxima semana cuando se realice un censo de afectados.

Se siente abandonada, pues no es la primera vez que sufren este tipo de agresiones, y a su edad ya no puede soportar más, dice con voz baja que se mezcla con sollozos y suspiros.

El caso de Lidia y su mamá de casi 60 años, quien padece graves problemas de salud, camina con mucha dificultad y sus problemas se agudizaron durante este éxodo.

Son originarias de Xicotlán, el segundo pueblo que fue atacado, cuando empezaron los disparos y explosiones, huyeron a través de una barranca hacia Alcozacán, a pesar de sus problemas de salud.

Al igual que Doña Reyna, su vivienda fue quemada, pidieron a la Secretaria Rosa Icela Rodriguez que las trasladaran al menos al Chilpancingo, pero se los negaron.

No sabe a donde ir, pues será hasta en ocho días cuando tengan una respuesta sobre la posibilidad de una reubicación, o de lo contrario buscar asilo en los Estados Unidos.

Aún confían en que tanto el Gobierno Estatal o Federal les ofrezcan una opción, pero en sus planes no están regresar a sus comunidades, pues han sido años de sufrir este tipo de agresiones.

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