Jesús Saavedra
Chilpancingo, Gro., 18 de mayo (PlanB).- La Asociación Diversidad Social hizo un llamado a defender los avances que se han logrado en la lucha por la diversidad sexual en Guerrero y en México, a que se acabe el odio, las agresiones y los asesinatos contra la comunidad LGBT+.
Este domingo los integrantes de esta Asociación, realizaron un mitin afuera de las instalaciones de la Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos, en donde estuvo su presidenta, Cecilia Narciso Gaytán.
Explicaron que este domingo se conmemora el día internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, “un día como este, pero de 1990, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Ese acto no fue solo un cambio burocrático: fue el reconocimiento de que el amor, en todas sus formas, no es un trastorno. Fue el primer gran golpe contra un sistema que nos había patologizado, criminalizado y condenado”.
Señalaron que “durante décadas, ser una persona LGBT+ significaba vivir en las sombras. Las redadas policiales en bares como Stonewall, los diagnósticos psiquiátricos forzados, las terapias de conversión, el despido laboral por «escándalo público», la exclusión familiar, la violencia sistemática. En muchos países, todavía hoy, la homosexualidad se castiga con cárcel o incluso con la pena de muerte. No olvidemos que el silencio impuesto no era paz: era terror”.
Indicaron que en Guerrero, “podemos decir con satisfacción que estamos cosechando logros históricos que transforman vidas: como el matrimonio igualitario: El avance más emblemático. Desde octubre de 2022, Guerrero se sumó a los estados que reconocen legalmente el amor sin distinciones. Este no es solo un trámite civil; es el reconocimiento de la plena ciudadanía y el derecho a formar una familia con protección legal”.
También en materia de identidad de género, “se han dado pasos fundamentales para que las personas trans puedan acceder al reconocimiento oficial de su identidad de manera administrativa, un derecho básico que abre las puertas a la educación, la salud y el empleo digno”.
A pesar de esos avances, subrayaron que “el odio no se rindió, solo cambió de forma, la mayoría de los crímenes de odio contra la población LGBTI+ quedan impunes. En más de 60 países, las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales. En 11 de ellos, la pena es la muerte. Las personas trans y no binarias enfrentan índices de violencia desproporcionados: su esperanza de vida en muchos países no supera los 35 0 40 años. La discriminación laboral, educativa y sanitaria sigue siendo la norma en vastas regiones del planeta. Y asistimos con horror al resurgimiento de discursos de odio organizados, de leyes que pretenden borrar nuestra existencia bajo el manto de lo que llaman protección familiar o ideología de género”.
Consideraron que “falta que ningún joven sea expulsado de su hogar por amar. Falta que ninguna persona trans sea humillada en un hospital. Falta que ser gay, lesbiana, bi, trans, intersexual o no binario no sea considerado un delito ni un pecado en ningún rincón del mundo. Falta que los migrantes LGBT+ que huyen de la persecución reciban asilo sin ser revictimizados. Falta que las escuelas enseñen diversidad, no solo tolerancia. Falta el derecho a envejecer con dignidad, a formar familia, a caminar de la mano sin mirar hacia atrás”.
Demandaron la creación de la Fiscalía Especializada en crímenes contra la población LGBTI+ en Guerrero, “con personal capacitado para atender a esta comunidad y con los protocolos adecuados para investigar todos los casos contacto y dignidad”.
Recordaron “que los derechos conquistados son frágiles y que el odio se organiza mejor que nosotres si nos quedamos en silencio. Así que les pregunto: ¿qué falta? Falta que cada persona, entienda que la homofobia, la transfobia y la bifobia no son problemas ‘de ellos’ – son problemas de todas. Porque mientras una persona tenga miedo de ser quien es, ninguna es verdaderamente libre”.
Hicieron un recordatorio especial “a quienes cayeron bajo el odio. Abracemos a quienes aún viven en el armario. Y exijamos, sin descanso, un mundo donde el orgullo no sea una fiesta sino una certeza cotidiana”.