La mentirosa y falsa inclusión de la sopa de señas de La Moderna

Lucía Vergara García

*Es coordinadora multimedia en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Fotoperiodista. Aprendiz de Lengua de Señas Mexicana. Egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García.


Cuando La Moderna anunció que pondría en el mercado una sopa con el alfabeto de Lengua de Señas, fui de las personas que reconoció esta iniciativa, y una parte importante de la comunidad sorda como oyente aplaudimos lo que parecía una buena propuesta de inclusión social. 

Pero el gusto y la emoción duraron poco. Al final, esta idea terminó respondiendo más a una campaña de marketing, mintiendo y reforzando la discriminación. Acá algunas de las consideraciones de esta afirmación.

Todo comenzó cuando la agencia Beso by LLYC creó la plataforma web Sopita de señas, que funciona como traductor del español a Lengua de Señas Mexicana (LSM). La idea inicial fue convertir la tradicional sopa de letras de La Moderna a LSM, por lo que buscaron aliarse con esta empresa. 

Su estreno fue el 10 de junio 2022, fecha que se conmemora el Día Nacional de la LSM. En palabras de sus propios creadores, la idea se concretó en una semana. 

Esto, aunque no justifica el error, podría explicar la cadena de omisiones por parte de las dos empresas. La idea digital fue tan bien aceptada en las redes sociales, que decidieron dar otro paso y convertirla en la sopa de señas de La Moderna, que se puso en el mercado en abril de 2023. 

Sin embargo, a los pocos días de que la sopa se puso a la venta, las quejas en redes sociales contra La Moderna comenzaron a circular, pues se detectó que la fábrica usó el alfabeto de la Lengua de Señas Americana (ASL) y no la de México.

Un mes después, y con más de 400 mil pastas vendidas como lo presume la empresa, La Moderna mantiene el mensaje al público que la sopa está basada en la Lengua de Señas Mexicana, lo que sigue generando, entre otras cosas, desinformación y molestia la comunidad sorda en México.

Otro error, nada menor que cometen la agencia y La Moderna, es que en la página del proyecto en un video de apoyo usan señas con errores de posición y movimiento, haciendo difícil la comprensión del mensaje para las personas sordas. 

Elizabeth Becerra Ramos, maestra de matemáticas para niños sordos, denunció en redes sociales que desde que se publicó la plataforma de la agencia de publicidad, es decir, meses antes de la venta de la sopa, la comunidad sorda hizo aclaración, por lo que la compañía de marketing habría puesto una advertencia en el sitio web, refiriendo a que se trataba de la ASL. Sin embargo, cuando salió a la venta el producto el error no fue corregido y la advertencia fue eliminada del traductor y no se incluyó en las bolsas de las sopas.

Hay otros elementos que hacen que la publicidad de La Moderna resulte engañosa. Por un lado promueven la dactilología en LSM (deletreo de palabras en señas), usando señas mexicanas y hablan sobre la comunidad sorda en México, pero el sitio web ni la publicidad establece explícitamente si se trata de LSM o del alfabeto en ASL. No obstante, el comunicado oficial de la empresa de pastas presume que se trata de una iniciativa para promover la Lengua de Señas Mexicana.

Ha sido tan efectiva la publicidad que, entre la comunidad oyente, este proyecto ha merecido muchos aplausos y reconocimientos, como el Clío Awards 2023, y algunos medios de comunicación la reconocen como una iniciativa que promueve la inclusión, replicando videos, imágenes y publicidad con los errores de origen. 

De poco o nada han servido los reclamos de los usuarios que han exigido en sus redes se aclare que no es el alfabeto en LSM, pues lo que está haciendo es reproducir uno de los errores más comunes, que es creer que la lengua de señas es universal cuando en realidad esta cambia de país en país. 


En un comunicado, el Pacto por la Comunidad Sorda de la Ciudad de México y República Mexicana, grupos de asociaciones y colectivos de personas sordas del país advirtieron sobre la sopa de señas de La Moderna, pues consideran que estas omisiones por parte de la marca promueven marginación, opresión, exclusión y discriminación. 

“La Lengua de Señas Mexicana es la principal expresión o manifestación cultural de la comunidad sorda en nuestro país (…) La garantía, promoción y defensa de sus derechos lingüísticos individuales y colectivos resulta fundamental para la preservación de su patrimonio cultural inmaterial”, se lee en la comunicación.  

Para nosotros como oyentes, dice Braulio Infante, presidente de la Asociación de de Sordos del Distrito Federal, estos errores podría resultar insignificantes, pero en la comunidad ha generado mucha indignación, toda vez que por mucho tiempo han luchado por el respeto a su cultura, sobre todo en un país como el nuestro donde sufren de una constante discriminación e indiferencias a sus reclamos.

Por ejemplo, es común referirnos a las personas con discapacidad auditiva como “sordomudas” o “sorditas”, lo cual es revictimizante. O referirnos a la Lengua de Señas Mexicana como lenguaje, ignorando que la LSM no solo es hacer señas para comunicar, sino que esta, como todas las lenguas o idiomas, cuenta con su propia estructura gramatical, sintaxis y léxico, etcétera. En redes sociales circula un comunicado de La Moderna en el que también se lee “Lenguaje de Señas Mexicana”, aunque en su página web este error ya fue corregido.

Al menosprecio que ha mostrado La Moderna a la comunidad sorda y a la Lengua de Señas Mexicana hay que sumar a las autoridades gubernamentales. Por ejemplo, la Secretaría de Gobernación reconoce únicamente 2.3 millones de personas sordas en México, pero la Asociación de sordos del Distrito Federal identifica que hay más de 7 millones de personas con discapacidad auditiva en todo el país.

Otro más. A inicios de este sexenio, durante las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador, se prendieron varias alertas pues era común ver que en las giras presidenciales las y los intérpretes señan de forma incorrecta, inventando palabras y cambiando todo el sentido del mensaje. En lugar de señar “muertes” decían “prostituta”. 

Estas quejas aumentaron durante la pandemia del Covid-19, cuando comenzaron las conferencias de Hugo López-Gatell, subsecretario de promoción y prevención de salud, ya que no contaban con intérpretes y cuando por fin tuvieron, gracias a un amparo interpuesto, era común seguir viendo estos errores, generando desinformación en un tema tan importante para la salud pública y la comunidad sorda.

Otra forma de desdén oficial contra la comunidad sorda se expresa en los recursos para apoyo a estas personas. En 2016, la Cámara de Diputados aprobó una reforma para que las y los niños sordos menores de tres años tuvieran acceso gratuito a implantes cocleares, dándoles una mayor oportunidad para el desarrollo de la habilidad lingüística. Sin embargo, el Presupuesto de Egresos de la Federación 2022 eliminó este rubro. Para darnos una idea del impacto que tuvo en miles de familias del país, cada aparato en promedio cuesta 800 mil pesos. 

Si bien desde el 2019 en los libros de la SEP se incluyeron temas relacionados con Lengua de Señas Mexicana, siguen siendo una medida insuficiente y muy limitada inclusión, pues las escuelas no cuentan con docentes que hablen LSM, negando así la educación básica a miles de niños en el país. Las mismas cifras oficiales indican que sólo el 5% llegan a estudiar una licenciatura.

La inclusión y la no discriminación es un tema que compete a todos. El gobierno, las empresas, los comercios y la sociedad tenemos un papel muy importante, pues no existen puestos de trabajo para la comunidad sorda, o personas que en oficinas tanto privadas como de la administración pública cuenten con empleados que conozcan la LSM o que tengan una oferta laboral para gente con discapacidad auditiva, creando así barreras y negando diariamente derechos básicos como a la salud, trato digno, educación, alimentación, seguridad, entre otros. De acuerdo con datos del Inegi, sólo el 30% de las personas sordas tienen acceso a un trabajo.


Los agravios cometidos por la publicidad de La Moderna han sido también vistos dentro de la comunidad sorda como un comercial que busca más la promoción de escuelas de LSM que no cuentan con las bases necesarias para una enseñanza correcta de la cultura sorda y con perspectiva de derechos humanos, pues esta iniciativa fue acompañada por la Asociación Aprendiendo LSM, la cual tiene mucha presencia en redes sociales.

“Es impresionante que actualmente escuelas, agrupaciones, asociaciones y grupos dentro de la misma comunidad sorda apoyen iniciativas que lejos de promover inclusión contribuyen a que siga habiendo un mal uso de la lengua de señas mexicana. 

“Es muy delicado que por cuestiones de marketing se suman a este falso discurso de la inclusión. Parecieran mínimos pero generan mucha desinformación porque mucha gente tiene acceso a estos productos. Ahí es cuando viene el verdadero conflicto, pues ellos mismos promueven la falta de respeto de los derechos de la comunidad sorda y de su cultura”, comentó Julio César Nieto Reyes, intérprete desde hace más de una década.  

En este contexto de adversidades, la fábrica de pastas La Moderna estaría obligada, desde una responsabilidad ética, a corregir los serios errores que implican su producto y toda la engañosa información que ha generado, así como a dar una disculpa pública y reconocimiento a las minorías.

La inclusión de comunidades como la que conforman las y los sordos en México pasa por el respeto a su medio de comunicación, toda vez que, como dice Braulio Infante, persona sorda y presidente de la Asociación de Sordos del Distrito Federal: “Las cuestiones relativas al lenguaje tienen un contenido especialmente emotivo y significativo para las comunidades constituidas por minorías lingüísticas que intentan mantener su identidad cultural diferenciada y su identidad como grupo”. 

La inclusión no es ni debe ser ni una moda ni un producto de marketing.

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