Calaveritas con inclusión… ¡porque la muerte no discrimina!

En el Día de Muertos, la inclusión también tiene su lugar. Helen Keller, Stephen Hawking, Andrea Bocelli y Elon Musk protagonizan estas calaveritas llenas de humor y reflexión.

Por Miguel Ángel Millán*

* Miguel Ángel Millán es interventor educativo con discapacidad y asesor en tecnología adaptada.

——————————–

Cada noviembre, la tradición mexicana nos recuerda que la muerte no es el final, sino una parte inevitable del ciclo de la vida. Las calaveritas literarias son una forma divertida y reflexiva de rendir homenaje a quienes han dejado huella en el mundo. A través del humor, la ironía y la poesía, la muerte se convierte en una compañera de conversación, y no en una enemiga temida. En esta ocasión, las calaveritas están dedicadas a cuatro figuras que, a pesar de enfrentar alguna discapacidad o condición particular, trascendieron los límites humanos con su talento, su intelecto y su perseverancia. Estas letras son un homenaje a su legado y una invitación a celebrar la vida con humor y admiración.

💐 Calaverita de Helen Keller
En un jardín silencioso, la huesuda apareció,
buscando a Helen Keller, que nunca la escuchó.
Ni el ruido de su guadaña, ni el eco del panteón,
pudo turbar la calma de su noble corazón.

—Helen, ya vine por ti—, gritó la muerte cansada,
pero Helen sonreía, tranquila y concentrada.
Con sus manos comprendía lo que el alma le decía,
que ni la muerte apaga la luz de la empatía.

La flaca, conmovida, se quedó sin palabras,
pues Helen le enseñó que hay formas más claras
de ver sin los ojos y de oír sin el oído,
cuando el alma tiene un propósito definido.

🌌 Calaverita de Stephen Hawking
En su silla de ruedas, mirando hacia el espacio,
Stephen vio venir la huesuda con su paso escaso.
—No vengas aún, calaca, tengo teorías pendientes,
quiero explicar los agujeros y los mundos emergentes.

La parca se río fuerte, con voz de ultratumba:
—¡Ni el Big Bang te salva, mi querido de la rumba!
Tu tiempo, mi Hawking, ya se ha curvado,
como el espacio mismo que tanto has estudiado.

Pero él, con ironía y sonrisa virtual,
le dijo: —La muerte no es final, es un portal.
Si hay multiversos, seguro en alguno,
seguiré pensando… y burlándome de tu ayuno.

La flaca lo aplaudió con admiración sincera,
y juntos se perdieron en la noche estelar entera.

🎵 Calaverita de Andrea Bocelli
Cantaba Andrea Bocelli con voz del más allá,
la muerte lo escuchaba y se puso a suspirar.
—¡Qué notas tan divinas!— gritó la flaca embobada,
—vine a llevarte el alma, pero me quedo encantada.

Con su canto en la plaza, tembló el camposanto,
ni los muertos dormidos resistieron su encanto.
La huesuda, elegante, le ofreció su mano fría,
—¡ven conmigo, maestro, y canta en mi compañía!

Pero Bocelli, sereno, sonrió con dulzura:
—Mi música es vida, no teme a la oscuridad pura.
Aunque me invites, calaca, al reino del silencio,
mi voz seguirá sonando… en cada recuerdo inmenso.

Y la flaca, rendida, bailó entre melodías,
porque hasta la muerte llora cuando Bocelli le canta alegrías.

🚀 Calaverita de Elon Musk
En un cohete a la Luna, la flaca se subió,
buscando a Elon Musk, que a Marte ya partió.
—¡Detente, millonario!— gritó la huesuda traviesa,
—ni con todos tus Tesla escaparás de mi empresa!

Elon sonrió tranquilo, con mirada perdida,
—la muerte no me asusta, es solo otra partida.
Entre chips y satélites, mi mente no descansa,
soñar con el futuro también es mi venganza.

—Haré una base en Marte —dijo con emoción—,
—y si llegas por mí, te vendo un boleto a tu misión.
La flaca se carcajeó, flotando entre estrellas,
—¡ni tu cerebro biónico escapa a mis huellas!

Y al final, en el cosmos, juntos se quedaron,
la muerte manejando y Musk programando.

Síguenos en redes sociales:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
Twitter
Instagram